Hoy, 8 de Marzo, es el día Internacional de la Mujer trabajadora, por lo que en primer lugar, felicidades a todas, y a las que no estén trabajando también, porque lo habrán hecho, o lo harán, o bastante trabajo tendrán por otros motivos.
Días como éste tienen varios objetivos para su existencia, por ejemplo, la reclamación de los derechos escondidos que año tras año las mujeres tienen que volver a recordar en voz alta, y digo escondidos porque los derechos están, existen, y son legítimos, pero alguien los escondió muy bien hace tiempo para que costara encontrarlos, y lo que es más imporante, llevarlos a la práctica.
Pero el derecho no es lo mío, por suerte o por desgracia, sino Internet y las nuevas tecnologías, y hace ya algún tiempo tuve la oportunidad de participar en el proyecto Telecentros, una acción a nivel nacional, con buenos propósitos de partida, que acercaba Internet a las poblaciones que por disintos factores no contaban aún con el acceso a la Banda Ancha. O dicho de otra forma, un proyecto que abría ventanas a un nuevo mundo.
Una vez más, tuve la oportunidad de comprobar que Internet no es ajeno a las desigualdades, sino todo lo contrario, su velocidad de crecimiento y desarrollo en el tiempo, su capacidad de mutación y cambio o el tipo y volumen de sus contenidos, hacen que una vez más, aparezcan términos de nuevo cuño como “brecha digital”, o lo que es lo mismo, la desventaja que tienen aquell@s que no pueden, no quieren o no saben conectarse a Internet. Maldita sea la casualidad, de nuevo las mujeres saldan las estadísticas en negativo respecto a los hombres. Y del mundo rural, ni hablamos.
Es por ello que la única finalidad de esta entrada del blog es animar desde aquí a tod@s las mujeres a ser ciudadanas digitales, a encontrar en la Red lo que el mundo físico les esconde, a buscar información sobre sus derechos, a encontrar nuevas posibilidades de crecimiento personal y profesional, a manterse en contacto y comunicación mediante redes sociales con aquéllas personas o entidades que puedan aportarle valor. Y, de paso, animar también a todos aquellos que ya llevan ventaja, que ya han dado pasos hacia adelante, a invitar a sus madres, tias, abuelas, amigas, mujeres o primas a conectarse a Internet, a tener cuenta de correo electrónico, a participar en redes sociales, a buscar aquéllo que les guste, les interese, en definitiva, invitarles a comunicarse y comunicar, porque su conocimiento y experiencia son un tesoro que no nos podemos perder.
Hace unos días, le escuché a mi buen amigo mandibulaafilada una frase que me gustó: “En unos años, nos encontraremos con los primeros inmigrantes digitales sin papeles”. Y es que en cierto modo nada más cerca de la realidad. Con el rumbo y peso que están adquiriendo las redes sociales y demás proyectos dirigidos a la masa, la participación personal de cada uno de nosotros ya no se limita al contacto entre amigos o al ocio, sino que cada vez más aparecerán nuevos servicios relacionados con el empleo, las compras, los viajes o el hogar que canalizarán sus mensajes a través de estas redes sociales.
Es por ello que, volviendo al tema que me ocupa, la mujer tiene una nueva oportunidad de cambiar el presente y el futuro, su presente y su futuro, con su presencia, con su aportación y con su valor, que es mucho y gracias a Internet, es global.
Mujeres conectaos.
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